Quienes somos

Quienes somos

Amics de l´estilogràfica

"Somos un grupo que ama a las estilográficas y en general a todos los instrumentos inventados para escribir. Nos reunimos para apreciar nuestros hallazgos, valorar nuestras adquisiciones y conocer mejor este mundo. Tal como escribió Ovidio: "Amor odit inertes", el amor odia a los inactivos; quizá por ello en la tarea compartida encontramos nuevos estímulos para vivificar nuestro interés. "

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SE DESCUBRE LA INCREIBLE HISTORIA DEL LA MONTBLANC 149

La historia que a continuación se relata, podría ser cierta, o no. Se ha escrito mucho sobre los orígenes de la marca Montblanc, pero datos contradictorios me llevaron a investigar profundamente sobre el tema y llegar a conclusiones nunca publicadas hasta ahora. Montblanc es una ciudad casi milenaria de la provincia de Tarragona. Su nombre tiene el origen en su situación, en lo alto de un pequeño monte sin apenas vegetación, con las rocas vistas, un monte prácticamente blanco, en catalán Montblanc.


 

Situada en una localización estratégica entre Tarragona y Lleida, tuvo un rápido crecimiento, a la vez que se fortificó con sus imponentes murallas para protegerse de ataques forasteros.

En esa bonita ciudad medival, nació en 1856 el que, según mis investigaciones, será el protagonista de los orígenes de la conocida marca de estilográficas.

Hijo de un peón de la construcción y de una panadera, Ot Gràcia Filés tuvo una infancia complicada. Su padre murió cuando él apenas tenía 6 años en un triste accidente, cuando explotaron  varias cajas de pólvora en una caseta durante las obras de construcción del ferrocarril de Montblanc  a Reus.

Esa desgracia marcó muchísimo al pequeño Ot, que se obsesionó por la modernidad y los avances tecnológicos, como el del ferrocarril en cuyas obras murió su padre.

Y las casualidades hicieron que una vez se inaugurara ese tramo de ferrocarril, en 1868, con tan sólo 12 años, se colara en él al no poder pagar los 10 reales que costaba el billete a Reus y descubriese lo muy avanzada que estaba ya esa ciudad, gracias al comercio y a la agricultura.

Pero pronto, los 30 km recorridos entre su Montblanc natal y Reus se le quedaron cortos.

De Reus a Tarragona, donde también en ferrocarril viajó hasta Barcelona, ciudad a la que llegó en 1875.



Ot Gràcia Filés en Barcelona, fotografiado por uno de sus amigos.

Allí vivió unos años trabajando de lo que podía, aunque él siempre decía que allí estaba de paso, sin dejar de lado en ninguna de sus conversaciones la estima por su ciudad natal, Montblanc.

Y gracias a la Exposición Universal de 1.888 de Barcelona, pudo conocer a grandes empresarios que le abrieron algunas puertas para poder desarrollar sus inquietudes.



Exposición de 1888 en Barcelona


Acto inaugural de la Exposición Universal de 1888 presidido por el Rey Niño Alfonso XIII y la Reina Regente Doña María Cristina de Habsburgo. Abajo a la izquierda, de espaldas, se puede ver a Ot Gràcia Filés acompañado de una bella dama que no pudo ser identificada.

Y fue uno de esos empresarios, el inglés Mister Suteck, el que le animo a salir de Barcelona y viajar a Europa, donde las oportunidades eran mucho mayores.

De Barcelona a Londres, de Londres a París y de París finalmente llegó en 1906 a Hamburgo, ciudad en pleno desarrollo industrial. Todos esos viajes los hacía con su ya inseparable amigo Mister Suteck, socio en muchos de sus negocios.


Cuando llegó a Hamburgo, Ot Gràcia había recorrido nada más y nada menos que 4.810 km des de que en 1868 salió de Montblanc. Había contado cada uno de esos kilómetros en sus correspondientes viajes, ya que no quería olvidar nunca sus orígenes.

Suteck era un hombre muy maniático, sobretodo en todo lo relacionado con limpieza y pulcritud. Como buen inglés, siempre iba impecable, sus trajes y camisas estaban siempre impolutas.

Un buen día, Ot Gràcia Filés y Mister Suteck se dirigían a solicitar un crédito para iniciar nuevos negocios a la pocos años antes  inaugurada sede del Deutsche Bank de Hamburgo, cuando Ot avisó a Suteck de que llevaba una gran mancha en el traje. La tinta de una rudimentaria estilográfica hecha en los lejanos Estados Unidos le había destrozado la ropa. Suteck se puso de los nervios, ¡no podía ir a pedir un crédito así! Pero Ot le dijo: Tranquilo, déjame hablar a mí.



Y ante un banquero con cara de pocos amigos, harto de que le solicitaran créditos sin garantías para todo tipo de negocios, Ot le explicó que querían crear una nueva marca de elementos de escritura , con la precisión germana y que pudiese desterrar a esos malos inventos que llegaban desde el otro lado del charco.

El banquero, que resultó que había sufrido percances similares, no dudó en que ese par de simpáticos e ingeniosos hombres hablaban en serio y que serían capaces de conseguir lo que querían. ¡Crédito concedido!

Sólo un año después de esa accidentada mañana, en 1908, fundaban una nueva marca de estilográficas, y aunque Ot Gràcia quiso llamarles Montblanc, Suteck pensó que ese no era un nombre comercial y les puso Simplo, en un intento de dar una imagen de sencillez y efectividad.

Lamentablemente con ese nombre no triunfaron y Suteck cedió a los deseos de Ot y bautizaron en 1910 a las estilográficas como Montblanc.

El negocio fue de maravilla y empezarona desarrollar modelos que triunfaron por toda Europa y pronto se exportaron por todo el mundo.

En 1924 Mister Suteck falleció, lo que fué un durísimo golpe para Ot. Como homenaje, Ot quiso crear una nueva sere de estilográficas con el nombre de su amigo y socio.

Así, encargó a sus ingenieros que desarrollaran la mejor estilográfica creada hasta el momento y le pusieran Mister Suteck.

Los ingenieros alemanes, de mentes frias y calculadoras pero no muy abiertas, al leer MisterSuteck pensaron que era un error y dado que el encargo era hacer la mejor estilográfica, pensaron en que Ot Gràcia quería en realidad llamarles MeisterStuck, o "Obra Maestra". Lanzaron al mercado miles de ellas antes del que ya anciano Ot se diera cuenta de error.

En sus plumines, Ot quiso que se grabaran los kilómetros que había recorrido hasta llegar allí nada más y nada menos que 4.810, así tendría siempre presente el largo camino que tuvo que afrontar hasta triunfar en sus negocios.

Ot Gràcia Filés vivió nada más y nada menos que 96 años y estuvo al pie del cañón hasta el último momento.

El año de su muerte, 1952, los herederos quisieron bautizar a su nueva estilográfica con el nombre del gran fundador de la marca.

Esa estilográfica era el nuevo modelo 149, y enviaron a la prensa una nota en la que decían que se anunciara con el nombre de Ot Gràcia Filés.

En el Deutsch Post trabajaba como tipógrafo un emigrante español recién llegado. Un compañero le dejó las letras de metal para iniciar la impresión del diario y se fué a cenar. El operario español, con mala fortuna tropezó y tiró el encabezado del anuncio de la nueva 149 por los suelos, donde citaba:"

"Les presentamos la nueva creación de Montblanc, la 149, conocida como la OT GRACIA FILES"

No sabía como ordenar de nuevo las letras, estuvo horas intentando una y otra combinación. Por suerte, llegó el compañero que se acordaba del incio del mensaje, pero no recordaba el final. Cuando faltaban pocos minutos para el inico de la impresión, los dos sonrieron al poder al fin resolver el problema.
A la mañana siguiente, un eslógan impactante hizo que todo el mundo se fijara en la nueva 149:
"Les presentamos la nueva creación de Montblanc, la 149, conocida como la ESTILOGRAFICA"

Y hasta aquí la historia, y aunque no todo lo he podido comprobar, creo que casi todo es cierto, bueno, eso creo. 

Y tras esta introducción histórica, os presento esa gran pluma, la Ot Gràcia Filés 149, en este caso la versión de 1956:




Con los característicos Silver Rings de esos primeros modelos



 Plumín tricolor 14C



Cuerpo de celuloide y ventana color ámbar




Estrellita color marfil (que no de ese material)


Comparativa con una de los 90



Y la prueba de escritura:


Articulo publicado por nuestro amigo Rubén










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